Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret

Todo empezó en Roma

Estas palabras se refieren tanto a los inicios de la historia de nuestra Congregación como al inicio de la celebración del 150 aniversario de la Congregación. La Beata María de Jesús Buen Pastor fundó la primera casa en Roma en 1875. Desde esta pequeña Nazaret romana, las hermanas partieron a diversas partes del mundo. Actualmente, la Congregación está presente en 14 países y pronto se sumará otro más, ya que cuatro hermanas se están preparando para iniciar una misión en Chile.

La celebración solemne del Jubileo comenzó en Roma el primer domingo de Adviento. A Roma llegaron un gran número de hermanas en representación de todas las provincias, regiones y casas misioneras de la Congregación. España estuvo representada por dos hermanas de la comunidad de Benicasim. La Santa Misa en la capilla de la casa general estuvo presidida por el Cardenal Grzegorz Ryś de Cracovia (Polonia) y le asistieron otros sacerdotes amigos de la Congregación. Durante la homilía, el Cardenal pronunció estas significativas palabras:

No hay ningún carisma más necesario en la Iglesia hoy que el vuestro. La mayoría de las disputas de la civilización son disputas sobre la familia. Se habla de una crisis familiar o de un drama familiar, pero, afortunadamente, todavía hay lugares en el mundo donde se habla de lo hermosa que es la familia y donde funciona de maravilla. La transmisión de la fe y de todos los valores se realiza a través de la familia. Vemos cuán necesaria es la familia y surgen preguntas sobre qué hacer cuando esta no funciona. Esta es también vuestra misión, vuestro carisma: cuidar de las familias, estar con ellas.

El siguiente momento importante de la celebración inaugural fue la peregrinación a Loreto. Fue allí, en el Santuario de la Santa Casa, donde la Madre Fundadora discernió el carisma y la misión de la naciente Congregación. Durante la oración ella escuchó los latidos del corazón de la Sagrada Familia, a quien puso como modelo para las hermanas y bajo cuyo cuidado encomendó a todas las familias.

Durante estos días en Roma cada hermana tuvo la oportunidad de visitar a la Casa Madre de la Congregación en la calle Machavelli 18, donde vivió y murió la Beata Fundadora. Poder gozar de un momento de oración en la capilla del convento y visitar la antigua habitación de la Madre Fundadora es siempre un regalo especial. En sentido literal, en este lugar se toca los inicios de la Congregación.

El inicio del Jubileo no podía prescindir de un momento especial dedicado a las 11 beatas Mártires de Nowogrodek, que cumplieron heroicamente la misión de nuestro carisma al dar la vida por muchasfamilias durante la Segunda Guerra Mundial. Durante las vísperas solemnes en la iglesia de San Bartolomé en la isla Tiburtina se introdujeron reliquias especiales de las Mártires, el velo que cubría el tabernáculo en la capilla de las hermanas en Nowogrodek. La iglesia de San Bartolomé es un santuario único para los mártires del siglo XX, establecido por voluntad del Santo Padre Juan Pablo II en cooperación con la Comunidad de San Egidio. La iglesia contiene objetos pertenecientes a mártires del comunismo, del nazismo, de otros sistemas totalitarios, de diversas mafias… Infinidad de mártires de diversas denominaciones, porque es un santuario ecuménico. Como dijo Juan Pablo II: en el martirio de sangre ya somos uno.

Las celebraciones inaugurales terminaron con una audiencia con el Santo Padre Francisco. En su discurso, el Papa nos dirigió, entre otras reflexiones, las siguientes palabras:

Que vuestras comunidades sean siempre como «umbrales» a través de los cuales las familias, que están en el corazón de vuestro carisma, puedan refugiarse, encontrar esperanza y paz en Cristo Salvador.

Al finalizar la audiencia, el Santo Padre nos dio su bendición apostólica. Cada una de las hermanas pudo también acercarse un momento y saludarlo personalmente. El Papa recibió con alegría las palabras que nuestras hermanas de Benicasim le dirigieron en castellano y también saber que desde allí rezan por Él con devoción.

Fortalecidas en nuestra carisma y misión, las Hermanas de Nazaret de todo el mundo recitaremos la siguiente oración en este año especial:

Señor, Tú nos llamaste hace 150 años para que extendiéramos Tu Reino de amor entre nosotras y los demás, especialmente en las familias. Haz que, fieles a nuestro carisma, llevemos el espíritu de Nazaret a cada corazón y a cada hogar. Con gratitud te entregamos nuestro ayer, te alabamos en nuestro hoy y miramos con confianza hacia nuestro mañana. Amén.

Os invitamos a nuestras comunidades y capillas, especialmente a la de Benicasim, a celebrar junto a nosotras el Jubileo y obtener la gracia de recibir la indulgencia plenaria que, por voluntad del Santo Padre podemos conceder este año.

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