Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret

Presentación de cada una de nosotras

Hna. Miriam

Hace 18 años descubrí el amor infinito de Jesús por mí. Él me invitó a ser su esposa y a anunciar el Reino del amor de Dios. Desde entonces, Dios ha transformado mi vida y cada día sigue cambiando y convirtiendo mi corazón.
Amo el carisma de Nazaret, que me invita a descubrir la presencia de Dios en todo, incluso en las cosas más sencillas.
Hace un año Dios me llamó a venir a España, y para mí ha sido una gran alegría, pero también todo un desafío. Creo que Dios tiene un plan para mí aquí, y me alegra poder servirle en España con todo mi corazón y entrega.

Hna. Juana

Entré en la Congregación de las Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret el 2 de Febrero de 1985. Jesús es para mí el Camino, la Verdad y la Vida. Cada día Él continúa sorprendiéndome con su amor infinito y misericordioso. Estoy con Jesús en todo momento, para que Él me pueda enviar donde quiera y como quiera, y para dar a mi alrededor el alegre testimonio de su amor hacia cada uno de nosotros. Por otro lado, me gusta mucho la naturaleza. ¡Qué grande es Dios, el Creador!

Hna. Natalia

Para mi formar parte de las Hermanas de La Sagrada Familia de Nazaret es el camino que Dios eligió para mi hasta alcanzar el Cielo algún día. Dios Padre siempre me enseña a recordar su presencia en la vida cotidiana, porque es precisamente es estos pequeños momentos de un día cualquiera ( detalles pequeños, cosas ordinarias y también es cierto en ocasiones extraordinarias ) cuando se puede ver al Dios presente y vivo. Es en estos detalles y momentos que vivimos cada día cuando podemos sentir su amor, cuidado y misericordia.

«Haz que vivamos el Evangelio del encuentro: ayúdanos a humanizar la tierra y a crear fraternidad, llevando las fatigas de quien está cansado y no busca más, la alegría de quien espera, de quien busca, de quien custodia signos de esperanza.Espíritu Santo, Fuego que ardes, ilumina nuestro camino en la Iglesia y en el mundo. Danos el coraje del anuncio del Evangelio y la alegría del servicio en la cotidianidad de los días. Abre nuestro espíritu a la contemplación de la belleza. Custodia en nosotros la gratitud y la admiración por la creación, haz que reconozcamos las maravillas que tú realizas en todo viviente. María, Madre del Verbo, vela sobre nuestra vida de hombres y mujeres consagrados, para que la alegría que recibimos de la Palabra llene nuestra existencia, y tu invitación a hacer lo que el Maestro dice (cf. Jn 2, 5) nos encuentre activos intérpretes en el anuncio del Reino. Amén.»

PAPA FRANCISCO

 

 

Otras secciones

© All rights reserved. Powered by VLThemes.