Nuestro carisma y misión

Como Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret, vivimos llamadas a anunciar el amor de Dios en lo cotidiano, siguiendo el ejemplo de Jesús, María y José. Creemos que Dios se hace presente en las cosas sencillas de cada día y en la vida de las familias.

Nuestra misión es servir a la Iglesia, especialmente acompañando y fortaleciendo a las familias, creando espacios de acogida, esperanza y amor. Inspiradas por nuestra fundadora, Francisca Siedliska (María de Jesús el Buen Pastor), queremos ser testimonio de un espíritu familiar donde cada persona pueda crecer, amar y sentirse parte de una gran familia humana.

Nuestra llegada a Benicasim

La invitación para venir a España surgió de manera inesperada, pero profundamente providencial.

En 2017, la Hermana Juana Zawieja, Superiora General por aquel entonces, conoció en Roma a Don Luis Oliver, sacerdote de la diócesis de Segorbe-Castellón y párroco de Benicàssim, quien llevaba tiempo pidiendo a Dios encontrar una congregación que apoyara la pastoral de la familia en su diócesis.

Tras varios encuentros, visitas y momentos de discernimiento, la Congregación decidió aceptar esta llamada. En septiembre de 2018, cuatro hermanas llegaron a Benicàssim para comenzar
esta nueva misión con ilusión, fe y espíritu de servicio.

El 1 de octubre de 2018, el Obispo D. Casimiro López Llorente celebró la misa de inauguración oficial de nuestra presencia en España. Desde entonces, formamos parte de la vida de la
parroquia y de la diócesis, compartiendo la oración, el acompañamiento y la vida cotidiana con las familias.
Hoy seguimos caminando confiadas, sabiendo que fue Dios quien nos trajo hasta aquí y que Él continúa mostrando, día a día, nuevos caminos para nuestra misión en Benicasim

Estilo de vida

Como Hermanas de Nazaret buscamos vivir como vivió Jesús en Nazaret: en la sencillez de lo cotidiano, en comunidad, en la presencia de Dios y al servicio de los demás. Nuestra vida une
oración y misión, porque creemos que es en el día a día donde Dios se hace especialmente presente.

No vivimos apartadas del mundo, sino en medio de él, allí donde la Iglesia nos necesita. Nuestra fuerza nace de la oración personal y comunitaria, de la Palabra de Dios, de la Eucaristía y de la adoración. Desde ahí salimos a servir, con lo que somos y con lo que tenemos.

Nazaret es para nosotras hogar, familia y escuela de fe. Caminamos juntas, nos apoyamos, compartimos la vida y buscamos ser, en cada lugar y en todo momento, un signo sencillo del amor de Dios. Porque llevar a Dios en el corazón transforma cualquier tarea en un acto de amor.

Entré en la Congregación en 1985. Jesús es mi Camino, mi Verdad y mi Vida. Cada día me sorprende con su amor infinito y me invita a dar testimonio de Él a mi alrededor. Me siento cada vez más atraída por la maravilla de la vida escondida con Cristo, junto a María y José en Nazaret. Amo la naturaleza y en ella veo la grandeza de Dios, nuestro Creador.

Hna. Juana

Hace 18 años descubrí el amor de Jesús y desde entonces Él transforma mi vida cada día. El carisma de Nazaret me enseña a ver a Dios en todo, incluso en lo más sencillo. Llegar a España ha sido un desafío y una alegría, y me entusiasma poder servir aquí con todo mi corazón.

Hna. Miriam

Formar parte de las Hermanas de Nazaret es el camino que Dios eligió para mí. Aprendo a reconocer su presencia en los pequeños detalles de la vida diaria, y a sentir su amor, cuidado y misericordia en cada momento.

Hna. Natalia

Hace unos años conocí personalmente el Amor de Dios y desde entonces mi vida cambió. Me sorprende ver cómo cada día el Señor se muestra y nos habla a través de Su Palabra, de las personas que nos rodean o en los acontecimientos cotidianos. Siguiendo el modelo de la Sagrada Familia de Nazaret, la Congregación me ayuda a poder cumplir la voluntad de Dios con confianza
y abandono en Él, valorando la sencillez y humildad de lo pequeño.

Marta (aspirante)