Historia de la congración
La Congregación de las Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret nació en Roma en 1875, fundada por Franciszka Siedliska, conocida en la vida religiosa como María de Jesús, el Buen Pastor. Desde sus inicios, su misión ha sido acompañar y cuidar a las familias, allí donde más se necesite.
Con el paso de los años, las Hermanas se extendieron por Europa, Norteamérica y otros países del mundo, creando escuelas, hospitales y espacios de catequesis, siempre al servicio del bien espiritual y humano de las personas.
Un momento especialmente significativo en su historia fue 1943, cuando once Hermanas ofrecieron su vida para salvar a otras personas durante la Segunda Guerra Mundial, dando
testimonio de una fe vivida hasta las últimas consecuencias.
A pesar de las dificultades sufridas a lo largo del tiempo, la Congregación ha seguido presente en muchos lugares del mundo, manteniendo viva su misión.
Hoy, las Hermanas continúan este camino también en Benicasim, donde llegaron en 2018 para seguir ofreciendo su servicio con sencillez, oración y entrega.
Fieles al espíritu de su Fundadora, siguen escuchando la llamada de Dios para acompañar a las familias con amor, esperanza y cercanía.

Año de la fundación
Países

Expansión
Francia, Inglaterra, Polonia,..
Norte América
11 de las 22 hermanas se trasladaron a Norte América por petición de la Iglesia
1 de agosto
Once hermanas mártires de Nowogrodek
España
Se inicia su labor en Benicassim
Beatas hermanas Mártires de Novogrodek
Durante la Segunda Guerra Mundial, este pueblo polaco sufrió una dura persecución nazi por su fe. En Novogrodek (actual Bielorrusia), once Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret vivieron aquella época de dolor y miedo bajo la ocupación militar.
En 1943, cuando más de 120 personas (la mayoría padres de familia) y el único sacerdote del pueblo corrían peligro de ser ejecutados, las Hermanas tomaron una decisión llena de fe: ofrecer sus propias vidas para salvarles. Rezaron juntas pidiendo a Dios que aceptara su sacrificio.
Su oración fue escuchada. Todos fueron liberados, y las once Hermanas fueron asesinadas el 1 de agosto de 1943.
Hoy, las Beatas Hermanas Mártires de Novogrodek son un ejemplo de amor, entrega y fidelidad. Su vida sigue siendo un testimonio luminoso de servicio a las familias y de confianza total en Dios

San Juan Pablo II y las Hermanas de Nazaret: un camino compartido

La historia de San Juan Pablo II y las Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret estuvo unida desde su infancia. En Wadowice, su ciudad natal, el pequeño Karol Wojtyla participaba en las actividades organizadas por las hermanas, un recuerdo que él mismo guardó con especial cariño durante toda su vida.
Más adelante, como sacerdote y obispo en Cracovia, siguió colaborando estrechamente con la Congregación, especialmente en el acompañamiento de jóvenes y en la creación de espacios de acogida para madres solteras, un proyecto impulsado por él mismo y sostenido con amor por las hermanas.
Ya como Papa mantuvo siempre una relación estrecha con la Congregación. Además, fue él, San Juan Pablo II, quien beatificó a su fundadora y a las 11 hermanas mártires, reconociendo su misión al servicio de la familia y de los más necesitados.
Como él mismo dijo:
«Dios dirigía de tal modo mi vida, que las Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret me han sido siempre cercanas».
En la capilla de las hermanas en Benicàssim hay Reliquias del Santo Juan Pablo II. De este modo la estrecha relación de fe, encuentro y servicio entre ambos sigue viva hoy.
