Momentos históricos en Benicàssim

En estos días, hemos tenido el privilegio de vivir momentos históricos en nuestra misión en España. El domingo 25 de octubre de 2026, se inauguró la nueva iglesia dedicada a San Juan Pablo II y se consagró el altar. La ceremonia fue presidida por el obispo de la diócesis de Segorbe Castellón, Don Casimiro López Llorente, con la asistencia de numerosos sacerdotes y fieles no solo de nuestra parroquia. La alegría fue máxima puesto que hemos estado esperando este día 30 largos años (desde la colocación de la primera piedra). Durante los últimos ocho años, hemos compartido las alegrías y las dificultades del proceso de construcción y equipamiento de la iglesia. Hemos sido testigos del compromiso de muchas personas, y en particular de la gran dedicación, el arduo trabajo y el celo sacerdotal de Don Luis Oliver Xucla. ¡Dios lo sabe todo, y solo Él recompensará!
Recibimos con gran alegría y honor este día, pues a petición de Don Luis y con la aprobación del Obispo Casimiro, nuestra Beata Madre Fundadora se encontraba entre el distinguido grupo de seis santos cuyas reliquias reposarán bajo el altar de la iglesia (Beato Recaredo Centelles, mártir de la Guerra Civil; San Pascual Bailón, patrono de la diócesis de Segorbe Castellón; San Carlos Acutis; San Pablo VI; San Juan Pablo II; y la Beata María de Jesús el Buen Pastor). Por lo tanto, se puede afirmar que nuestra Congregación ha quedada unida para siempre a este lugar. Antes de esta primera misa dominical, se realizó una breve ceremonia para cerrar el relicario que contenía las reliquias y firmar el documento que certificaba su autenticidad. Este acto tuvo lugar en presencia unos testigos. En nombre de la Congregación, la Hermana Juana firmó el documento.
La celebración del domingo estuvo precedida por muchas horas de preparativos, incluyendo ensayos del coro con la participación de las Hermanas Miriam, Miguelina y Marta. También hubo mucho trabajo en la sacristía y en la preparación de la liturgia, con la ayuda de las Hermanas Juana y Żaneta. Sin embargo, la tarea más importante fue la preparación espiritual. El jueves 22 de octubre, conmemoración litúrgica de San Juan Pablo II, Don Luis celebró una solemne Misa vestido con una casulla especialmente preparada con la imagen de Juan Pablo II. Al finalizar la misa, los fieles pudieron venerar las reliquias del Santo.
El viernes por la noche, nos reunimos para una velada con los santos. La música estuvo a cargo de los jóvenes de Hakuna. Mientras el lector presentaba la vida de cada santo, se portaba un retrato de la persona y el sacerdote colocaba las reliquias en el altar. Hubo un momento de silencio y reflexión tras la cual oramos juntos por intercesión del santo. En una breve reflexión, Don Luis nos recordó que todos estamos llamados a la santidad. Ellos lo lograron, ¿por qué no nosotros? La velada concluyó con la adoración eucarística.
La experiencia de la misa dominical es difícil de describir con palabras. ¡Así debe ser el cielo! La comunidad de fieles reunida alrededor del Altar del Cordero, el canto de alabanza, el aroma del incienso. ¡Dios mora entre los hombres!
La iglesia luce hermosa. Pero esto no es el final, sino el comienzo de una nueva aventura. Ahora, la comunidad parroquial, y por lo tanto nosotras como Congregación, nos enfrentamos a un nuevo desafío: ¡otra construcción está en marcha! Pero ahora, se trata de construir un templo espiritual, una comunidad de comunidades. Aquí se escuchará y se amará a San Juan Pablo II, y la Sagrada Familia intercederá para que todas las familias se conviertan en una Iglesia Doméstica. ¡Que Dios sea glorificado en todo lo que ya se ha logrado y en todo lo que está por venir!